martes, 29 de diciembre de 2009

Voz en alto.

Y a veces esas ganas suelen apoderarse hasta de lo más intrínseco de tu ser, esas malditas ganas de despertar las sensaciones encerradas durante días y días, la potencial explosión de lo que debería ser, de las cosas que no fueron, de las cosas omitidas, de las voces calladas, de los impulsos reprimidos, de los desganos, solitarios sobrevivientes del ímpetu rebelde, de la maestría en cobardía, del preso de tu propio pensamiento.
Y esos impulsos recorren tus venas a ritmo inimaginable, sentís que ésta vez si, que esas voces dirán lo verdadero y lo más puro, y serán la esencia en bruto de tu más íntimo pensamiento.. y una lluvia de alfileres civilizatorios caen sobre vos, y no hacen más que desinflar tu hálito de sinceridad, así como creció, así como rugió ferozmente esa sensación volvió a caer cobardemente en su celda, para seguir esperando en que el valor se apiade, y le de su libertad.

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