martes, 21 de septiembre de 2010

En camino.

Partiendo. Una vez más, como tantas otras. Yéndome. Dejando atrás estas caras. Otra vez. La sien presionada, se hace sentir. La nuca, sin piedad hace sentir su descontento. No es terrible, a pesar del leve dolor se puede pensar. Al menos eso creo. Las luces me esquivan paralelamente por cada uno de mis lados. El punto de fuga interminable se hace, tal como indescifrable se esconde. Siempre.

Luces. Velocidad. Una voz interminable, un murmullo intolerable, incluso despiadado. Hoy el silencio es un sueño. Al menos esta noche de seguro no podre obtener el uno sin el otro.

La luna, la espalda me da. Resentida. Hace mucho que no detenía mi atención en su agrado. Deberíamos de mirarla más seguido. Hace minutos ya se oye la primavera, en esas ventiscas, que hoy mi piel ignora. Esperemos que consigo traiga ruido. No un alarido insoportable, hipócrita. Sino música, alteraciones hormonales, movimiento, colores, gritos de emoción, sonidos. Cerrá los ojos, esos sonidos. Escucha los colores que ignoras al caminar.

La noche esta para que caminemos con los árboles, para que disfrutemos juntos del silencio, para vernos, mirarnos, para disfrutar de las formas, de las manos, de las bocas, de las palabras. Para criticarnos y caminar. Para admirar la simpleza de este quilombo. Para enriedo está la noche. Para sentarse en la muralla, temiendo caer en las aguas de la civilización, para admirar nuestra soledad frente al todo. Esta para que te vengas, para mirarte. Para enredarnos. Y para caminar. Y caminar.


martes, 13 de julio de 2010

Palabras intactas de una noche serena

Yo soy mi mismo,
por más que mi ser influenciado esté
por tanta maraña/malaria societaria,
implícita en mi conducta,
en mi decir y en mi pensar,
con mis defectos y virtudes,
con tanto a lo cual criticar,
con mi vago paso al andar,
con sed de conocer..

El aspecto sobreviviente del ser aplastado desde el nacer,
amoldado y regulado a gusto y a conveniencia,
pero con un atisbo de credibilidad en mi decencia,
mínima conciencia falsamente sostenida en la artificialidad de mi inteligencia,
que algo de esperanza genera,
soñando poder algún día encontrar,
alguna mínima parte de mi violada conciencia.

jueves, 4 de febrero de 2010

Amarga corriente

Cuando repentinamente el deseo se desmorona por cuanta moralidad pueda existir en mi pensamiento, cuando la satisfacción queda relevada, y su lugar es inundado por tensos sentimientos que agotan cada vez más la mente, sentimientos que atenazan sensaciones frías, que repatrían viejos sinsabores que habían quedado a un lado. Esa amargura densa que al recorrer cada centímetro de mi anatomía no procura pasar desapercibida, que sin clemencia avanza ferozmente y toma un lugar protagónico en la desvencijada escena sentimental, su densa esencia dificulta la existencia, provocando un mal trago, una desagradable sensación, pisotea no impunemente, la pequeña llama, que ahora, descolorida y débil no hace más que dar rienda suelta a los verdaderos miedos, el cobarde temor a enfrentar los sentimientos encontrados, el cruce de dos corrientes que pocas chances tienen de culminar pacíficamente en un mar ya picado, principalmente por la incomunicación de lo que realmente importa, por la desatención provocada por el miedo a la dureza de la realidad reinante, por el mismo acto cobarde al preferir la indiferencia, el mismo error que sigilosamente me sigue desde hace un tiempo, la debilidad de un fuerte creer, de un herramienta pensada como algo útil, esa frialdad engañosa, permeable no a simple vista, pero frágil al fin. Esa duda que atemoriza constantemente sabiendo tomar importancia en los momentos menos oportunos para dubitar, esa seguridad inequívoca, esa fiereza al afirmar, robándole el lugar a la reflexión, el mundo del revés que me acompaña dentro mio, el reino de lo inconcluso, donde el fin no se percibe, donde la mar de sentimientos, relacionados en infinitos choques, en idas y venidas, no deja espiar lo probable, lo posible, lo esperado, o lo inesperado.

visitas

*